El principe hermoso y el caballero segoviano

En un país muy cercano, había un principe muy hermoso. Tenía sus cabellos de azabache y unos ojos muy grandes. Su sonrisa radiaba felididad, pero habia algo en su alma que no encajaba, su sonrisa apagada, le desembocaba en su locura.
Un buen día soledado, se le acercó un caballero segoviano, cabalgando en su caballo bravo y empuñando una espada que consiguió una noche de invierno y en ese preciso momento comenzó una conversación.
Principe: Socorro, socorro, estoy atrapado en la vida, ayudadme por favor, ayudadme caballero.
Caballero: Tranquilo mi principe. Estoy aquí para ayudaros. Decidme, contra quien tengo que luchar hermoso hombre.
Principe: Contra el orgullo y la ignorancia, contra el hambre y contra las guerras mi caballero.
Caballero: Pues dejadme que luche contra ellos. Los derrotaré y vendré a rescatarte de tu infierno.
Mmmm. Susurraba el principe. Tu eres mi hombre.
Y tu mi hermoso principe, contestó el caballero.
Y chicos, después de batallar contra el orgullo, la ignorancia, contra el hambre y contra las guerras, el caballero segoviano fue a rescatar a su principe atrapado por la vida.
Caballero: He regresado mi principe, y he derrotado a todos los enemigos. ¿ Qué queréis que haga ahora?
Ahora quiero que hagáis el amor conmigo mi caballero, respondió el principe, y así mi corazón cambiará y seré más hermoso aún.
Y así el caballero segoviano y el principe hermoso hicieron el amor para toda la vida, sin miedos. Y vivieron felices y comieron perdices escabechadas y de postre coñitos de monja.

Emociones

Las emociones emanan bajo el cielo azul
y me sonrie la vida que nunca termina
ante mis ojos y mi mente.
Saboreo el éxito antes de comenzar
y de impregnarme con su sabor agridulce.
Mi corazón espera impaciente el Amor de mi Dios
bajo la luz de la luna,
escuchando la berrea de esos ciervos que
conviven conmigo.

Los eslabones

Los eslabones de mi mente se unen
formando sentimientos y emociones indescriptibles.
La seguridad emana por doquier ante mi camino
mirando firme hacia el horizonte
y contemplando mundos nuevos,
alegres y positivos,
donde la imaginación no tiene fin.



La Nieve

Y nieva la nieve blanca
que ella sonrie al caer
con justicia y callada.

La nieve y ella cae inmensa
que a veces parecen ser
que caen gotitas de seda

La nieve

Y nieva la nieve blanca
que ella sonrie al caer
con justicia y callada.
La nieve y ella caen inmensa
que a veces parece ser
que caen gotitas de seda

El Urogallo

En el monte hay cazadores
que llevan rifles al hombro
para cazar bellas aves
en este lindo entorno.
Se oye un bello cantar
y el es como un trovador
el cazador tira a matar
y este muere con amor.
Se llamaba el urogallo
que era un buen cantautor
y el imitaba al viento
y no quería dolor.
Por sus oscuras pupilas
no pudo ver al cazador
lo destierran de esas tierras
y el ahora no es el mayor.
Sangre corre por el monte
duelo hay entra cazadores
y con un sol tan radiante
lo matan con mil amores.

La noche

Una visión que atraviesa
la noche desconsolada
y llega hasta el fin,
¿qué espera?
una vela apagada?
o quizá una esperanza!
Palpitante
Inaudita
Imaginación que alcanza
Imaginación marchita
Esa sombra de la noche
esa luz que a mi me quita.
La pupila que no espera.
esa boca que maulla
ese modo de pensar
en la noche a oscuras.
No
Si
Esa pregunta
Esa respuesta
Este verso
Este poema
Y sólamente quisiera ser....
Eso
Un rayo de esperanza
que ya empieza a
Renacer.

Tetris

Miles de piezas caen de mi rompecabezas.
Sueños, emociones y sentimientos ordenados,
dando giros, formando lineas que se desvanecen
en este mundo en donde no caben huecos.
La última oportunidad que me daba el tiempo
posiciones precisas, encajando al momento
soluciones inmediatas en la izquierda, en la derecha
y en el centro.

¿Insert coin? no
¡Insert love!

Recuerdos

Ahora recuerdo, recuerdo que estaba con Edgar, le conocí gracias a Leticia, y recuerdo su rostro poco animado. Su edad se podía contar con los dedos de una mano y llevaba un monton de animales de juguete en una caja de plástico transparente.
Leticia y yo teníamos que llevar a Edgar y a su madre al aeropuerto, en un twingo y yo tuve la suerte de sentarme en la parte trasera con él, no recuerdo el tiempo que transcurió el viaje que hicimos los cuatro en ese coche, sin embargo durante ese espacio de tiempo si recuerdo que jugamos a contar, yo me metía la oreja en el oído y Edgar contaba hasta tres, uno, dos y tres y automáticamente mi oreja salía del oído y así sucesivamente.
Luego jugamos con mis dedos, con el índice y el corazón, dando forma a la mano de un personaje imaginario que se iba a cercando lentamente hacia él y llegando al zapato que tenía apoyado en el asiento donde iba su madre, el personaje imaginario corría por el pie hasta la axila con el fin de hacerle cosquillas.
Más tarde, el ponía animales imaginarios más concretos como mariposas y pájaros que yo creaba con mis manos dándoles vida.
Nos aproximábamos al aeropuerto y Edgar me enseñó la caja de plástico transparente donde tenía un dinosaurio, un rinoceronte, un caballo y otros muchos más que no pude ver por falta de tiempo.
Al llegar al aereopuerto Leticia aparcó el coche y acompañé a Edgar y a su madre con el equipaje hasta facturación donde nos despedimos.