Las emociones emanan bajo el cielo azul
y me sonrie la vida que nunca termina
ante mis ojos y mi mente.
Saboreo el éxito antes de comenzar
y de impregnarme con su sabor agridulce.
Mi corazón espera impaciente el Amor de mi Dios
bajo la luz de la luna,
escuchando la berrea de esos ciervos que
conviven conmigo.
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