Recuerdos

Ahora recuerdo, recuerdo que estaba con Edgar, le conocí gracias a Leticia, y recuerdo su rostro poco animado. Su edad se podía contar con los dedos de una mano y llevaba un monton de animales de juguete en una caja de plástico transparente.
Leticia y yo teníamos que llevar a Edgar y a su madre al aeropuerto, en un twingo y yo tuve la suerte de sentarme en la parte trasera con él, no recuerdo el tiempo que transcurió el viaje que hicimos los cuatro en ese coche, sin embargo durante ese espacio de tiempo si recuerdo que jugamos a contar, yo me metía la oreja en el oído y Edgar contaba hasta tres, uno, dos y tres y automáticamente mi oreja salía del oído y así sucesivamente.
Luego jugamos con mis dedos, con el índice y el corazón, dando forma a la mano de un personaje imaginario que se iba a cercando lentamente hacia él y llegando al zapato que tenía apoyado en el asiento donde iba su madre, el personaje imaginario corría por el pie hasta la axila con el fin de hacerle cosquillas.
Más tarde, el ponía animales imaginarios más concretos como mariposas y pájaros que yo creaba con mis manos dándoles vida.
Nos aproximábamos al aeropuerto y Edgar me enseñó la caja de plástico transparente donde tenía un dinosaurio, un rinoceronte, un caballo y otros muchos más que no pude ver por falta de tiempo.
Al llegar al aereopuerto Leticia aparcó el coche y acompañé a Edgar y a su madre con el equipaje hasta facturación donde nos despedimos.

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